miércoles, 6 de enero de 2016

El femicidio: una cruda realidad oculta

                                          El Femicidio: una cruda realidad oculta
                                                Por Daniela Aránguiz Figueroa
                                                                                          
 Los sucesos acontecidos recientemente en nuestro país llevan a pensar en que si el vapuleado tema de la igualdad de géneros es de verdad un hecho y no sólo un sueño en nuestro país, si indagamos, nos encontramos con conceptos tales como el femicidio, esta aberración según la Real Academia Española es cuando el hombre da muerte a una mujer por razón de su sexo.
  ¿Es concebible el femicidio en pleno siglo XXI? 
 
Hablamos de un crimen que no distingue entre países del oriente u occidente, ni clases sociales, ni religión, ni origen étnico. Una barbaridad invisibilizada durante milenios, de un hecho normalizado desde los inicios de la sociedad humana.
            
  “Cuando una sociedad se enfrenta cotidianamente al asesinato de mujeres, no tiene sentido preguntar por qué un individuo mata a otro. La pregunta debe ser: ‘¿por qué los miembros de algunos grupos matan a los miembros de otros grupos?’…”
                                                                                                                        (Cameron,D. ,Frazer.E , 1987).

   Enfrentarnos a una realidad así de cruda y que hasta el día de hoy es silenciada por muchos. Que el tema parezca estar de moda, pero no así la palabra que identifica el asesinato de mujeres en el mundo, en Latinoamérica, en Chile, no debe dejar indiferente a nuestra sociedad, y así ocurrió con las sociólogas Ana Carcedo y Julia Monárrez, quienes estudiaron el tema y determinaron los diferentes tipos de femicidios, entre los más comunes se ubican el femicidio íntimo que es aquel donde el asesino tenía o tuvo una relación íntima, familiar, de convivencia con la víctima; el no íntimo, donde se involucra el ataque sexual de la víctima y, por último, el denominado “por conexión” cual es mujeres parientes, niñas u otras mujeres que trataron de intervenir o que simplemente fueron atrapadas en la acción del femicida.
   En Chile, la denuncia del femicidio es reciente, y comenzó a partir de las propias experiencias de sus mujeres, ellas empezaron a tomar cartas en el asunto, ya que tanta asimetría no puede ser obviada, no existe argumento que justifique la desvalorización de la mujer, la subordinación y mucho menos el asesinato de una fémina. Y así es como paulatinamente el femicidio ha dejado de ser un tabú en la sociedad, mas queda trabajo aún, porque así como las denuncias comenzaron a crecer con el pasar de las décadas, y las mujeres dejaban el miedo atrás, los índices de femicidio también se elevan año a año y, en su mayoría, el tipo de homicidio es el denominado “íntimo”, donde el femicida presenta declaraciones, “razones”, excusas ¡absurdas!
-La maté porque ella me estaba engañando y yo quería reconquistarla (Femicida, caso PPO, 4-02).
-Comencé a tener celos, porque trabajaba de día y de noche, y eso dañó mi mente, y la terminé matando (Femicida, caso RFA, 3-01).
-… tenía en la pieza un cuchillo y comencé a darle varias estocadas, con el fin de matarla, estaba cansado de su risa, le quería marcar la cara, para deformarla, porque se jactaba de su rostro perfecto (Femicida, caso ECC, 25-02).
-…ella me iba a hacer sexo oral, me bajó el cierre del pantalón… me asusté, pensé que podía contagiarme de Sida u otra enfermedad, nunca me había relacionado con prostitutas, y además que estaba ebrio… La tomé por el cuello con sus manos de manera muy fuerte, por tres minutos, ella no gritó y tampoco se defendió… Me fui del lugar y la dejé ahí (Femicida, caso AHH, 2-02).
Sí, esos son relatos reales, en los cuales los femicidas no se avergüenzan de ellos, pero como sociedad nos debería avergonzar más, que la justicia carece de resgistros, no se puede construir una información que dé cuenta de la real magnitud del femicidio, por tal hecho, muchas veces los asesinos quedan impunes.
  Todo lo anterior me hace afirmar que las mujeres violentadas lo que necesitan es atención y protección, que la justicia no las deje en el olvido, ni mucho menos la sociedad que a veces prefiere ignorar el tema, descuidando que el femicidio no discrimina a sus víctimas, y la historia que un día podemos leer o escuchar, al otro día podemos ser protagonista de esta cruda realidad.

Bibliografía
Cameron,Deborah y Frazer.Elizabet. (1987). The Lust to Kill: A Feminist Investigation of Sexual Murder. New York. Ediciones New York University Press.

“Femicidio en Chile” .Organización de las Naciones Unidas. Recuperado 16 de diciembre de 2015. en <http://www.onu.cl/pdfs/fenicidio.pdf >

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